miércoles, 31 de octubre de 2007

Inversión extranjera al 100%, clave en la competitividad

30/oct/2007

Lilia González y Claudia Juárez / El Economista
EL ECONOMISTA


Promovería mejores precios y servicios


México debe apostarle a la apertura del 100% de la Inversión Extranjera Directa (IED) en sectores estratégicos de la economía, como las telecomunicaciones y energía, y romper barreras de entrada a nuevos participantes, lo que permitirá elevar la competitividad y el desarrollo.

Al celebrar el Día de la Competencia 2007, el presidente de la Comisión Federal de Competencia (CFC), Eduardo Pérez Mota instó a no condicionar los capitales externos o nacionales a costa de los consumidores, por lo que es indispensable superar "esta etapa polémica".

"Olvidemos esta quimera de que seguiremos en telefonía fija con una medida temporal de inversión neutra. No hay ningún razonamiento para tener libre inversión en telefonía celular y que esté restringida en la fija", dijo a su vez Luis de la Calle, director general de la consultoría De la Calle, Madrazo y Mancera, al hablar de las limitantes en esta actividad.

Para el líder de los industriales de las Telecomunicaciones por Cable (Canitec) Alejandro Puente, abrir el sector de las telecomunicaciones facilitará las alianzas estratégicas, lo que permitiría aumentar la penetración del servicio telefónico a precios razonables.

El presidente de la Canitec refirió que en el país existen 200 empresas de televisión restringida y de lograr modificar la ley de inversión extranjera se favorecerá la teledensidad, lo que se traducirá en una baja considerable de las tarifas de telefonía fija.

La iniciativa de modificar la Ley de Inversión Extranjera, en su artículo 7, para eliminar el tope de participación hasta 49% del capital, representa una oportunidad para la participación de nuevos jugadores que beneficiará la competencia y a los usuarios, dijo por su parte Rafael del Villar, subsecretario de Comunicaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

Sin embargo, el presidente de la Coparmex, Ricardo González, pidió a las autoridades mexicanas tener cuidado en la participación extranjera, pues si no se vigila su comportamiento podrían caer en prácticas depredatorias.

"No se vale que seamos cándidos y abramos el mercado mexicano a empresas que pudieran no estar precisamente apartadas de prácticas monopólicas en sus propios países de origen", opinó.

Luis de la Calle y Eduardo Pérez Mota, advirtieron que la apertura debe ser unilateral y no recíproca, pues se estarían dando pretextos para no abrir al sector de las telecomunicaciones.

"Las telecomunicaciones son un sector estratégico, pero sin ellas no daremos el salto tecnológico que nos lleve al desarrollo como país", dijo De la Calle.


Nada que festejar.

Al conmemorar el Día de la Competencia, Pérez Mota sostuvo que persiste alta concentración económica en cuatro sectores estratégicos: telecomunicaciones, energía, transporte y servicios financieros, lo que genera que dichos monopolios frenen la competitividad y por ende el crecimiento económico del país.

Dijo que aun cuando no existen grandes motivos para festejar en México, es indispensable que se adecue el marco legal existente, porque de lo contrario estaremos llegando tarde a la cultura de la competencia.

Cae País en 'ranking' de tasa de crecimiento

Por
Ernesto Sarabia

REFORMA
29 DE OCT 2007

Mientras que en el año 2000 México ocupó a nivel mundial el lugar 36, medido por la tasa de crecimiento económico, este año se ubicará en el sitio 147, entre 180 economías, según previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Luego del recorte en su expectativa de avance del PIB para 2007, México perderá 37 posiciones respecto al año previo.

La economía mexicana se ubicará por debajo del ritmo de expansión promedio de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), de naciones centroamericanas y de Sudáfrica, entre otras.

China quintuplicará el crecimiento de la economía mexicana, mientras Rusia triplicará la tasa de 2.9 por ciento de México.

Para Alfredo Coutiño, economista para América Latina de Moody's Economy.com, las naciones que avanzan en crecimiento, como Brasil, China, India, Rusia, Chile y las centroamericanas, son economías que han fortalecido su posición competitiva en el planeta.

A través de los cambios que han impulsado, Chile, Centroamérica y los BRIC, han atraído más recursos para apoyar su crecimiento, refirió.

El FMI calculó en julio un avance del PIB para México de 3.1 por ciento en 2007, pero lo revisó a 2.9 por ciento en octubre, debido a la turbulencia en los mercados financieros y el menor dinamismo en EU Ricardo Perret, especialista en competitividad e innovación, afirmó que las economías que están rebasando a México se caracterizan por apoyar los incentivos hacia el crecimiento y el desarrollo e innovación tecnológica.

"Por tercer sexenio consecutivo, México sigue sin encontrar su roll en el mundo. No encuentra su enfoque de especialización. Ya se la paso la oportunidad con la industria maquiladora y también está sucediendo lo mismo con el tren automotriz", advirtió.

Las economías que van desplazando a México sí han hecho la tarea, al apoyar a las fuentes permanentes del crecimiento, comentó Coutiño.

"México es un país con tasas de crecimiento de primer mundo, pero en condiciones de pobreza de tercer mundo", dijo.

Las naciones que lideran con sus tasas de crecimiento han orientado su estrategia a fortalecer las fuentes permanentes del crecimiento, como son el ahorro, la inversión y el cambio tecnológico, pero el País no.

Coutiño aseguró que para generar las condiciones de atractivo de la inversión productiva externa, aquella que crea empleos, México tiene que avanzar también en reformas, en cambios y la modernización de sus instituciones.



Lejos de las medallas

El crecimiento económico apenas será de 2.9 por ciento este año, 1.9 puntos menos que en 2006, lo que lo ubicará entre los más bajos del planeta. (Lugar en el ranking de tasas de crecimiento entre 180 economías)

Urge Banxico a aplicar ingredientes de competitividad

30 DE OCT 2007
EL ECONOMISTA

Cinthya Bibian Trejo / El Economista



Adoptar medidas como menor regulación, mayor inversión en infraestructura y capital humano, así como la eliminación de barreras al comercio son algunas de las condiciones que deberán aplicarse de manera conjunta para lograr un país más competitivo, que presente una aceleración del crecimiento en materia económica.

En el marco de la Quinta Cumbre de Negocios en Monterrey, Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México (Banxico), explicó que la estabilidad en las tasas de crecimiento terminará una vez que se adopten medidas que permitan un incremento en la productividad derivado del aprovechamiento de las ventajas comparativas.

"Una vez que la inversión se enfoque a las actividades en las que se cuenta con ventajas comparativas, ese país puede incrementar su productividad y así dinamizar su crecimiento económico", dijo.

El funcionario explicó que de acuerdo con estimados del instituto central, el crecimiento potencial del Producto Interno Bruto en las condiciones actuales es de 3.5% anual, sin embargo si se busca el aumento en la productividad y la dotación de factores enfocados en las actividades con ventajas comparativas, esa cifra puede cambiar.

"La economía mexicana puede crecer a tasas superiores si cambiamos condiciones como la rigidez laboral", dijo.

El Gobernador del Banco de México también advirtió que una condición indispensable para acelerar el crecimiento del país es incrementar los niveles de inversión a ritmos de cuando menos 28% respecto al Producto Interno Bruto (PIB).

"Lo que tendríamos que hacer es meterle más velocidad y aumentar el nivel de inversión del 21% al 28% para alcanzar crecimientos del 7% y 8%", explicó.

Para ello, comentó, es necesario mejorar las condiciones para los inversionistas ya que de acuerdo con una encuesta de la institución entre los costos que consideran menos competitivos las empresas extranjeras están los de infraestructura, energía y telecomunicaciones. "Estos costos se tienen que abatir porque afectan a todas las actividades económicas", advirtió.

cbibian@eleconomista.com.mx

La cultura como un elemento diferenciador

30 DE OCT 2007
EL ECONOMISTA

Jenni Massiel Velázquez Velázquez*



La cultura es un elemento fundamental en cualquier circunstancia de la vida de los individuos y también de las naciones. Increíblemente, es un factor que mueve todas las interacciones que tiene un ser humano día con día con su entorno. Además, se encuentra tan inmersa en la conciencia de cada persona que es difícil detectar a simple vista su impacto.

La cultura se define como la programación mental que una región, una minoría nacional, un grupo de personas, tienen en común y que será diferente a otras regiones o grupos. Es decir, ésta variará de un pueblo a otro, por lo que no será lo mismo ser alemán que francés o mexicano.

Es así como el aspecto cultural se convierte en un elemento muy poderoso que permea todas las áreas de la vida, haciendo suyas las esferas política, económica y social.

Esto quiere decir, por ejemplo, que la forma de hacer política variará de país a país. Por esta razón, no será extraño que los modelos políticos o económicos desarrollados en una determinada nación no arrojen los mismos resultados cuando se implementan en otra.

Por tanto, en el plano empresarial, no se debería pensar que poner en marcha en México la forma de organización alemana, francesa o japonesa, producirá el mismo efecto que en aquéllos. Los empresarios de estos países tienen una manera de percibir la vida y sus problemas, una forma distinta a la de los mexicanos.

Por tanto, las soluciones que ellos encuentren serán muy diferentes. En un estudio realizado en 1980 -por O.J. Steven, del INSEAD Business School- se demostraría este hecho. Éste presentaba, un inconveniente organizacional a varios estudiantes de MBAs de Alemania, Gran Bretaña y Francia. El problema consistía en un conflicto entre las ventas y los departamentos de desarrollo del producto. La mayoría de los franceses refirieron el problema al presidente de la compañía. Los alemanes, se lo atribuyeron a la falta de políticas escritas y propusieron el establecimiento de las mismas. Los ingleses consideraron que la falta de comunicación interpersonal era el verdadero problema. ¿Qué habrían resuelto los mexicanos ante la misma situación? A lo largo de la historia, se han conocido prácticas que dan crecimiento a otros países en materia económica, política y social. Ante esto, algunos analistas recomiendan la implementación de las mismas políticas en los países menos desarrollados. Y no sólo analistas aislados, también instituciones internacionales. Sin embargo, en ocasiones, la aplicación de estas políticas termina generando más conflictos de los que resuelven.

En este sentido, no es increíble que además de una serie de factores ambientales la cultura ponga su granito de arena en el resultado.

Es cierto que la globalización ha acercado a las naciones. No obstante, no las ha homogeneizado aún. A pesar de los esfuerzos de los países más desarrollados, lograr el cambio total del pensamiento de una región determinada es una tarea muy difícil.

Un ejemplo de ello es que en muchas partes del mundo existe la misma cadena de comida rápida, con los mismos procesos de producción, etcétera. Sin embargo, el ambiente que se genera en cada restaurante de cada país es diferente.

No cabe duda que el tema de la cultura es un aspecto complicado de tratar y percibir, sobre todo cuando siendo parte de la misma se pretende hacer un análisis. Pero, no es tan mala idea que la próxima vez que se intente realizar una crítica sobre el por qué algunos modelos no funcionan en determinados países y por qué en otros sí, se trate de pensar también en la cuestión cultural para encontrar mejores soluciones.

*Jenni Massiel Velázquez Velázquez es investigadora de Entorno Político y Social del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).

Competitividad

Sergio Sarmiento
30 de octubre
REFORMA

"La habilidad de aprender más rápido que tus competidores puede ser la única ventaja competitiva sustentable".

Arie de Geus

La madre de todos de los problemas de México es la falta de competitividad. Éste es el factor más importante que hace que persista la pobreza en nuestro país ya que nos impide lograr un mayor desarrollo y prosperidad. Mientras México no logre aumentar de manera significativa su productividad, tendremos que seguir viendo cómo otros países que antes se encontraban peor que nosotros no sólo nos alcanzan sino nos superan.

En su presentación este lunes 29 de octubre en la Cumbre de Negocios de Monterrey, impulsada por Miguel Alemán Velazco, el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, ofreció un panorama contundente sobre la pérdida de competitividad de la economía mexicana.

México tiene en la actualidad, dijo, una tasa de crecimiento potencial de apenas 3.5 por ciento al año. Esto quiere decir que hasta ahí puede llegar nuestro crecimiento antes de que tengamos presiones inflacionarias.

"La competitividad -dijo Ortiz- no es un concepto estático". Otros países del mundo han demostrado que pueden transformar su capacidad de crecimiento en un periodo relativamente corto. La India tuvo una tasa de expansión apenas superior al 1 por ciento anual durante décadas después de su independencia; pero ahora, gracias a una serie de reformas aplicadas en los últimos años, está creciendo a una tasa promedio de 8 por ciento al año de forma sostenida. Brasil, a su vez, registraba una capacidad de crecimiento de entre 2 y 2 y medio por ciento hasta hace poco, pero ahora ha logrado elevarla a entre 4.5 y 5 por ciento.

Todos los indicadores de competencia en México muestran niveles de estancamiento o incluso de retroceso. En el índice de competitividad del Foro Económico Mundial de Davos hemos perdido casi una veintena de lugares en los últimos años y hoy nos encontramos en el puesto número 55. Países como Chile, España y Corea del sur hace mucho tiempo que nos han rebasado en esta tabla.

En su presentación del lunes el gobernador del Banco de México ofreció varios indicadores que subrayan la poca competitividad de la economía mexicana. Uno de ellos es nuestra deficiente infraestructura en general y en campos tan concretos como puertos y vías férreas. Los costos de producción en México son más caros que los de otros países que compiten por inversión extranjera directa. Nuestros bancos y servicios financieros, nuestras telecomunicaciones, la electricidad y otros insumos, la financiación del proveedor, el agua, el transporte, el empaque, el alquiler, los salarios de los ejecutivos e incluso los sueldos de los trabajadores son vistos como más elevados que en otros países con los que competimos por empresarios encuestados por el Banco de México y la Secretaría de Economía. El desempeño educativo de México es de los más bajos entre los países que participan en las pruebas de la OCDE a pesar de que, al gastar el 6 por ciento del PIB en educación, estamos por arriba del promedio de los países que forman parte de este grupo.

La rigidez de los mercados, especialmente el laboral, es un obstáculo adicional a la competitividad de nuestro país. Este lunes Ortiz citaba una tabla que mostraba que las barreras a la competencia en México han aumentado de manera muy importante entre 1998 y 2005 mientras que virtualmente todos los demás países de la OCDE han disminuido las suyas. Tenemos el más alto índice de rigidez en la creación de contratos de empleo y uno de los más altos en el despido. Por eso es tan caro y tan difícil generar empleos en la economía mexicana. En el indicador general de regulación de mercado de la OCDE nos encontramos nuevamente entre los peores países del mundo. Lo mismo ocurre en el índice de Estado de derecho del Banco Mundial y en el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional.

Si México quiere crecer y generar una mayor prosperidad, que pueda distribuirse entre los habitantes del país, será necesario que hagamos reformas que nos permitan tener una economía más competitiva. En eso, me parece, hay un acuerdo casi unánime en el país.

El problema es que muchas de las reformas que estamos haciendo en México parecen tener -por lo menos desde mi punto de vista- el sentido opuesto. Ahí está como ejemplo la nueva reforma fiscal. En lugar de simplificar y hacer más equitativo el sistema lo hace más complejo. La reforma todavía no ha entrado en vigor, pero ya Hacienda está buscando modificar las reglas generales con circulares, como le ha prometido a las maquiladoras. No parece ser éste el camino para lograr una mayor competitividad.





Halloween



Un artículo publicado en el semanario Desde la Fe de la arquidiócesis primada de México recomienda a los niños no celebrar el Halloween porque considera éste como un festejo satánico. Afirma el artículo que en esta fiesta "se realizan misas negras, cultos espiritistas y otras reuniones relacionadas con el mal y el ocultismo". La exageración es evidente. El Halloween no es más que una fiesta infantil en la que se aprende a aceptar la muerte con sentido del humor. Es distinta, por supuesto, de nuestro día de muertos, el cual debe sin duda preservarse. Pero dedicar esfuerzos a desterrar el Halloween me parece una pérdida de tiempo y de sensatez.

lunes, 29 de octubre de 2007

Encuentro con un Periodista Humanista: Miguel Bárcena



En muy pocas ocasiones uno tiene la oportunidad de intercambiar puntos de vista acerca del quehacer periodístico en nuestro país, como con aquellos que, para bien o para mal, han sido testigos de la historia del periodismo responsable. Es el caso de Miguel Bárcena Díaz, colaborador de Televisa durante los años más aciagos y difíciles del quehacer periodístico en esa empresa, cuando se vivía un control inexcusable de todo lo que se movía en la TV. Hoy Miguel colabora para varias empresas, aparte de la propia. El multipremiado en menesteres periodísticos nos acompañó en un ejercicio con colegas y nos dejó este recuerdo.

Un abrazo para este periodista que nos dispensa con su amistad.

Mi reconocimiento por el amor filial inmenso que prodiga a sus hijos, los pequeños Miguel y Santiago, de 7 y 8 años respectivamente.

Capitalismo de amigos lesiona calidad de vida

Yolanda Morales Quiroga / El Economista

Los monopolios y el trato preferencial que reciben algunos líderes empresariales y particulares en México distorsionan el uso efectivo del capital y limitan los estándares de vida de su población, critica Alan Greenspan.

El apoyo político que por años otorgaron líderes empresariales y particulares al gobierno, asegura en su libro La era de la turbulencia, profundizó la corrupción y alimenta la desigualdad en la oferta de oportunidades.

"Desde luego, existen ejemplos de intervención del gobierno en un mercado que debería ser competitivo. Este tipo de intrusión se ha dado de manera atroz particularmente en la Indonesia de Suharto, durante el último tercio del siglo XX; en Rusia, inmediatamente después del colapso de la Unión Soviética, y en México, durante los muchos años que estuvo en el poder el Partido Revolucionario Institucional (PRI)".

El Presidente Honorario de la Reserva Federal de Estados Unidos califica en su libro a este tipo de regímenes como "capitalismo de amigos" y detalla que en él, los favores toman forma de monopolios, acceso garantizado a los mercados y trato preferencial a las subastas de ventas del gobierno.

"Estas acciones lesionan el acceso a la riqueza y lentamente afectan la calidad de vida de las mayorías", reitera.

En el capítulo Los modos del capitalismo, detalla que sí existen vías para avanzar hacia una competencia real, dejando atrás el capitalismo de amigos. El mejor ejemplo de ello, escribe, es justamente Estados Unidos, quien lo padeció después de la Primera Guerra Mundial.


Talentos excepcionales.

Sobre la estabilidad macroeconómica de México, el presidente honorario de la Reserva Federal comenta que ha tenido importantes logros que, en más de una ocasión en los últimos ocho años, le han sorprendido por la solidez y rapidez con que se han dado.

"México en el 2003 estuvo en capacidad de colocar en el mercado su primer bono denominado en pesos a 20 años. ¡Solamente ocho años después de haber protagonizado una severa crisis de liquidez!", detalla en otro capítulo, dedicado a Latinoamérica.

Dice que México fue capaz de fortalecer su posición fiscal y monetaria después del riesgo de default que vivió la economía en 1995, bajo la dirección de Pedro Aspe Armella, Guillermo Ortiz, José Ángel Gurría y Francisco Gil Díaz, a quienes califica de talentos excepcionales.

Comenta que la economía mexicana ha gozado de un atractivo importante a los inversionistas externos por la prudencia con la que ha sido administrada y reformada. Y confía que continuará progresando en el desarrollo.

En el capítulo 17 del libro, titulado "Latinoamérica y el populismo", vuelve a mencionar a México con lo que llama "el tenue espasmo en la estabilidad económica tras las elecciones presidenciales del 2006".

"Tras el éxito alcanzado con la recuperación económica poscrisis de 1994, un incendiario populista, Andrés Manuel López Obrador llegó a la escena política con la idea de ser presidente. No podría imaginar qué habría sido de México con López Obrador en la oficina".
Powered By Blogger