Valores
EL ECONOMISTA
22/ene/2008
Platón escribió en La República una curiosa anécdota: Cuando estaba en pleno diseño de lo que él consideraba una ciudad ideal, menciona que a los únicos que dejaría fuera serían a los actores de teatro. Uno se pregunta si habrá tenido problemas con algún histrión o si le habrían impedido la entrada
Marco Iván Escotto Arroyo*
Platón escribió en La República una curiosa anécdota: Cuando estaba en pleno diseño de lo que él consideraba una ciudad ideal, menciona que a los únicos que dejaría fuera serían a los actores de teatro. Uno se pregunta si habrá tenido problemas con algún histrión o si le habrían impedido la entrada a alguna función. Pero su argumento radica en que, si un buen actor es quien se involucra tanto en el personaje que interpreta que anula su propia personalidad y adquiere otra, tanto que llegue a considerar sus gestos, su mirada, su voz como la de otra persona, no sabríamos cuando estas personas estuvieran actuando o no y podríamos ser engañados fácilmente.
Una interpretación al planteamiento de Platón sería que una persona técnicamente muy bien capacitada puede hacer tanto bien como mal en la sociedad, en la empresa o en el gobierno. Por ejemplo, el experto financiero de su empresa. En esta posición se llega a conocer tan bien que se sabe dónde hacer más eficientes los gastos, dónde invertir, pero también dónde ocultar y maquillar cifras. Se conoce tan bien la empresa que sabe sus fortalezas y debilidades.
¿De qué dependerá una actuación buena o mala? ¿De qué dependerá que, aún sabiendo las debilidades del sistema, no se aproveche de ellas para beneficio propio? La respuesta es: de la misma persona, de los valores que lleve consigo, de su ética.
Un factor de éxito de las empresas es la retención de sus empleados más productivos. De los que no esperan indicaciones para buscar oportunidades de mejora, de los que innovan, en los que se puede confiar, los que dan el plus.
Sin embargo, el énfasis en la formación de equipos, tanto de la empresa como del directivo, se ha puesto en las habilidades técnicas, más que en las personales y esto es un gran error. Como Platón, quisiera mencionar que el no tomar en cuenta valores intangibles, como la ética, la honestidad, la sinceridad, la puntualidad, la limpieza, el trato personal, etcétera, y sólo fijarse en indicativos técnicos puede afectar enormemente a la productividad.
Piense usted en esa secretaria que, por su trato personal, le ha resuelto problemas con socios o proveedores, que le lleva cuentas personales o conoce su historial médico. Aquel chofer que puede confiarle a su familia o dinero, sin que tema que le robe. O aquel asistente que sirve como filtro de muchos de los problemas que le llegan para que usted sólo se enfoque en los problemas importantes. Muchas de estas personas no son valoradas en su cabalidad porque, a la hora de evaluarlos, sólo nos fijamos en sus capacidades técnicas. Adquirir este tipo de capacidades es relativamente fácil, basta un buen guía y esfuerzo de la persona para aprender. Pero contratar una persona ética o lograr que una persona sea ética es mucho más difícil.
Ahora bien, irse al otro extremo. Es decir, contratar personas buenas, pero poco eficientes tampoco es una opción. El primer deber ético de una persona que trabaja es ser eficiente. Pero si usted tiene una persona eficiente y con altos valores éticos, sería un error no remunerarla justamente y no retenerla como parte de su equipo. El valor de lo intangible a la hora de ponderar la productividad es muy importante y tiene un peso que no estamos dándole en nuestras instituciones, tanto públicas como privadas.
*Marco Iván Escotto Arroyo es coordinador del Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional y profesor del área de Filosofía y Empresa del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE). Su correo electrónico es: cegi@ipade.mx
martes, 22 de enero de 2008
La correcta planeación empieza por la identificación de valores
Finanzas Personales
EL ECONOMISTA
22/ene/2008
En nuestra colaboración anterior, hablamos sobre la importancia de que nuestro dinero esté en sincronía con nuestros valores.
Joan Lanzagorta
En nuestra colaboración anterior, hablamos sobre la importancia de que nuestro dinero esté en sincronía con nuestros valores.
Mencionamos que lamentablemente muchas personas no logran cumplir sus propósitos de vida, porque las metas que se ponen no están alineadas con sus pensamientos más profundos, conscientes o inconscientes, que determinan sus acciones.
Estas personas intentan cambiar de "afuera hacia adentro", tratan de modificar sus pensamientos a partir de sus acciones, y por eso fallan.
El verdadero cambio, el más efectivo, ocurre cuando se intenta cambiar de adentro hacia afuera, desde lo más profundo de nuestro interior, desde lo que nos define, es decir nuestros valores.
Para algunas personas esto es tarea fácil, ya que tienen muy claro cuáles son sus valores más importantes, pero otros pueden sentirse muy confundidos o pasar horas pensando al respecto sin escribir una sola palabra.
Una sugerencia puede ser escribir en una hoja todos los valores que se nos ocurran, y luego tratar de darles prioridad.
Ejemplos de estos valores pueden ser: libertad, responsabilidad, compromiso con la comunidad, amor, salud, respeto, dedicación, familia, humildad, etcétera.
Recordemos que los valores son preceptos, por lo que debemos eliminar de la lista acciones como por ejemplo la puntualidad, ganar dinero o ser delgado, porque todas ellas están gobernadas por valores, por algo más alto e importante.
Cuando lo hacemos de esta manera, podemos olvidar algunos de nuestros valores más importantes que gobiernan muchas de nuestras acciones, simplemente porque no los tenemos frescos en la cabeza.
Revisión interior.
Una de las formas más fáciles es encontrarlos es analizar nuestras propias acciones. Por ello, ponemos a consideración de nuestros lectores el siguiente método: 1. Pongamos atención en todo lo que hacemos, en los diferentes papeles que desempeñamos como trabajadores, esposos, padres, amigos.
¿Qué es lo que más nos gusta hacer, en cada uno de esos papeles; qué es lo primero que pensamos al levantarnos? Nuestras acciones como ya mencionamos, nos pueden dar una idea muy clara de en qué es lo que hemos puesto más atención en nuestra vida.
2. Tomemos una hoja de papel y tracemos dos columnas: en la izquierda hagamos una lista de las actividades en nuestra vida, sobre todo aquellas que repetimos o bien, las que más nos gustan hacer y para cada una de ellas, en la columna derecha, listemos un valor al cual dicha actividad se refiere.
Por ejemplo, si nos gusta y pasamos mucho tiempo con nuestros hijos, el valor subyacente para esta actividad es sin duda alguna la familia. Si somos un trabajador incansable, posiblemente sea la responsabilidad la que nos mueve.
No dejemos de listar actividades que consideramos negativas, pues quizá somos flojos y nos pasamos el fin de semana viendo la tele. El valor asociado siempre será un atributo positivo, incluso si pensamos que la acción es negativa.
3. Una vez que hemos terminado, tomemos otro pedazo de papel y escribamos cuál sería nuestro día ideal. Es decir, si tuviéramos todo el dinero del mundo y no tuviéramos problema alguno.
Escribamos la historia de lo que haríamos desde el momento en que despertamos en la casa de nuestros sueños, y cómo sería ese día, actividad por actividad.
Finalmente, repitamos el proceso mencionado anteriormente: listemos del lado izquierdo todas esas actividades, y del lado derecho el valor que las gobierna.
4. Tomemos ambas listas y comparémoslas. ¿Lo que estamos haciendo hoy en día es similar a lo que sería nuestro día ideal? Para la mayoría de la gente no es así. Sin embargo, este ejercicio nos permite descubrir qué es lo que somos y de alguna manera qué es lo que queremos ser.
Veamos la lista de todos esos valores, y señalemos los que tienen más significado para nosotros. Esos son nuestros valores más importantes.
5. Tomemos otra hoja de papel y listemos esos valores por orden de importancia.
Primero el más importante.
Con mucho gusto recibiré sus dudas, inquietudes y comentarios en mi dirección de correo electrónico: jlanzagorta@eleconomista.com.mx
La clave en los primeros cinco.
Los primeros cinco valores son aquellos en los que nos tenemos qué enfocar para realizar cualquier planeación de vida.
Sí, incluso la planeación financiera personal. No es que los demás no sean importantes, pero los primeros cinco son claves.
Recordemos que nuestros valores están en constante cambio, al igual que nosotros. Por lo tanto, es muy importante hacer este ejercicio por lo menos una vez cada año, o antes si se da un cambio sustancial en nuestra vida. Por ejemplo, cuando nos convertimos en padres.
En nuestra siguiente colaboración hablaremos acerca de cómo podemos construir un plan financiero que nazca de esos valores.
EL ECONOMISTA
22/ene/2008
En nuestra colaboración anterior, hablamos sobre la importancia de que nuestro dinero esté en sincronía con nuestros valores.
Joan Lanzagorta
En nuestra colaboración anterior, hablamos sobre la importancia de que nuestro dinero esté en sincronía con nuestros valores.
Mencionamos que lamentablemente muchas personas no logran cumplir sus propósitos de vida, porque las metas que se ponen no están alineadas con sus pensamientos más profundos, conscientes o inconscientes, que determinan sus acciones.
Estas personas intentan cambiar de "afuera hacia adentro", tratan de modificar sus pensamientos a partir de sus acciones, y por eso fallan.
El verdadero cambio, el más efectivo, ocurre cuando se intenta cambiar de adentro hacia afuera, desde lo más profundo de nuestro interior, desde lo que nos define, es decir nuestros valores.
Para algunas personas esto es tarea fácil, ya que tienen muy claro cuáles son sus valores más importantes, pero otros pueden sentirse muy confundidos o pasar horas pensando al respecto sin escribir una sola palabra.
Una sugerencia puede ser escribir en una hoja todos los valores que se nos ocurran, y luego tratar de darles prioridad.
Ejemplos de estos valores pueden ser: libertad, responsabilidad, compromiso con la comunidad, amor, salud, respeto, dedicación, familia, humildad, etcétera.
Recordemos que los valores son preceptos, por lo que debemos eliminar de la lista acciones como por ejemplo la puntualidad, ganar dinero o ser delgado, porque todas ellas están gobernadas por valores, por algo más alto e importante.
Cuando lo hacemos de esta manera, podemos olvidar algunos de nuestros valores más importantes que gobiernan muchas de nuestras acciones, simplemente porque no los tenemos frescos en la cabeza.
Revisión interior.
Una de las formas más fáciles es encontrarlos es analizar nuestras propias acciones. Por ello, ponemos a consideración de nuestros lectores el siguiente método: 1. Pongamos atención en todo lo que hacemos, en los diferentes papeles que desempeñamos como trabajadores, esposos, padres, amigos.
¿Qué es lo que más nos gusta hacer, en cada uno de esos papeles; qué es lo primero que pensamos al levantarnos? Nuestras acciones como ya mencionamos, nos pueden dar una idea muy clara de en qué es lo que hemos puesto más atención en nuestra vida.
2. Tomemos una hoja de papel y tracemos dos columnas: en la izquierda hagamos una lista de las actividades en nuestra vida, sobre todo aquellas que repetimos o bien, las que más nos gustan hacer y para cada una de ellas, en la columna derecha, listemos un valor al cual dicha actividad se refiere.
Por ejemplo, si nos gusta y pasamos mucho tiempo con nuestros hijos, el valor subyacente para esta actividad es sin duda alguna la familia. Si somos un trabajador incansable, posiblemente sea la responsabilidad la que nos mueve.
No dejemos de listar actividades que consideramos negativas, pues quizá somos flojos y nos pasamos el fin de semana viendo la tele. El valor asociado siempre será un atributo positivo, incluso si pensamos que la acción es negativa.
3. Una vez que hemos terminado, tomemos otro pedazo de papel y escribamos cuál sería nuestro día ideal. Es decir, si tuviéramos todo el dinero del mundo y no tuviéramos problema alguno.
Escribamos la historia de lo que haríamos desde el momento en que despertamos en la casa de nuestros sueños, y cómo sería ese día, actividad por actividad.
Finalmente, repitamos el proceso mencionado anteriormente: listemos del lado izquierdo todas esas actividades, y del lado derecho el valor que las gobierna.
4. Tomemos ambas listas y comparémoslas. ¿Lo que estamos haciendo hoy en día es similar a lo que sería nuestro día ideal? Para la mayoría de la gente no es así. Sin embargo, este ejercicio nos permite descubrir qué es lo que somos y de alguna manera qué es lo que queremos ser.
Veamos la lista de todos esos valores, y señalemos los que tienen más significado para nosotros. Esos son nuestros valores más importantes.
5. Tomemos otra hoja de papel y listemos esos valores por orden de importancia.
Primero el más importante.
Con mucho gusto recibiré sus dudas, inquietudes y comentarios en mi dirección de correo electrónico: jlanzagorta@eleconomista.com.mx
La clave en los primeros cinco.
Los primeros cinco valores son aquellos en los que nos tenemos qué enfocar para realizar cualquier planeación de vida.
Sí, incluso la planeación financiera personal. No es que los demás no sean importantes, pero los primeros cinco son claves.
Recordemos que nuestros valores están en constante cambio, al igual que nosotros. Por lo tanto, es muy importante hacer este ejercicio por lo menos una vez cada año, o antes si se da un cambio sustancial en nuestra vida. Por ejemplo, cuando nos convertimos en padres.
En nuestra siguiente colaboración hablaremos acerca de cómo podemos construir un plan financiero que nazca de esos valores.
lunes, 14 de enero de 2008
La ciencia y el arte de la educación escolar
Editorial - EL ECONOMISTA
14/ene/2008
Parafraseando a John F. Kennedy en su discurso inaugural de hace casi medio siglo, el 20 de enero de 1961, no te preguntes qué puede la escuela hacer por ti sino qué puedes tú hacer por tu escuela.
La educación que hoy medimos en logros de aprendizaje y niveles de contribución social, civilidad, transparencias y salud, no es sólo producto del sistema educativo y sus escuelas, sino también -como bien lo ha mencionado el director del INEE, Felipe Martínez Rizo- de la sociedad. Sociedad (incluida la familia) y sistema educativo son las causas de nuestro fracaso educativo. Pero para los efectos de la política educativa dibujar los factores de éxito o fracaso de manera tan abstracta es de poca utilidad.
Las escuelas son organizaciones muy complejas que funcionan como organismos vivos y no como fabricaciones mecánicas que se componen o descomponen de manera y fines sistémicos. Como organismos vivos que son la relación de sus quehaceres y logros es casuística. Lo que esto significa es que no tenemos un modelo ideal de educación escolar como tampoco contamos con un modelo pedagógico ubicuo.
Esto nos lleva, de modo indubitable, a una posición de humildad en políticas públicas. No existe la política pública poseedora de la verdad universal en educación.
Cierto, es mucho más fácil, en este mundo que oscila entre la ciencia y el arte de la política educativa, dibujar el fracaso del sistema educativo y escolar que delinear las características del éxito. Es más fácil criticar que construir. Así las cosas lo más que podemos aspirar es a proponer, un poco como científicos y otro poco como artistas, diferentes opciones para el funcionamiento del sistema y las escuelas. Por ello, no es difícil sorprenderse y maravillarse de los logros educativos de sociedades y sistemas tan diferentes como los que observamos en Finlandia vis-à-vis Corea del Sur, o Hong Kong vis-à-vis Canadá.
En esto de la política educativa y de la educación escolar no hay fórmulas secretas o fórmulas de éxito -verdad que con frecuencia olvidan organizaciones internacionales como la OCDE o el Banco Mundial. El menú de opciones no tiene límites. Existen sistemas educativos exitosos muy centralizados como los son el coreano y el irlandés y muy descentralizados como lo son el australiano y el canadiense. Existen sistemas exitosos con autonomía escolar como lo son el neozelandés y el australiano y sin autonomía escolar como lo son el irlandés y el coreano. Existen sistemas pequeños exitosos como el singapurense, finlandés y flamenco y sistemas grandes como el japonés, inglés y coreano. Existen sistemas exitosos que segmentan o clasifican a sus estudiantes por habilidades como el suizo y singapurense y sistemas que no los segmentan como el finlandés y canadiense.
En el ámbito más cercano de las políticas y prácticas educativas la dificultad de discernir verdades absolutas es todavía mayor. Por ejemplo, uno puede encontrar escuelas exitosas (altos resultados en pruebas estandarizadas) públicas o privadas; mixtas o de un solo género; con uniforme o sin uniforme; con directores o sin directores; grandes (más de 2,000 estudiantes) o pequeñas (300 estudiantes o menos); con métodos tradicionales o modernos o experimentales; con disciplina férrea o relajada; católicas o laicas; con participación activa de padres de familia o participación moderada. En fin, el cielo es el límite.
Esto no quiere decir que la política educativa o la educación escolar son ámbitos dejados a la improvisación o "melatismo". Lo que nos enseña esta lección es humildad. Humildad en las propuestas y humildad en el diseño y ejecución de las políticas y prácticas educativas, con el compromiso de todos.
eandere@mexico.com
14/ene/2008
Parafraseando a John F. Kennedy en su discurso inaugural de hace casi medio siglo, el 20 de enero de 1961, no te preguntes qué puede la escuela hacer por ti sino qué puedes tú hacer por tu escuela.
La educación que hoy medimos en logros de aprendizaje y niveles de contribución social, civilidad, transparencias y salud, no es sólo producto del sistema educativo y sus escuelas, sino también -como bien lo ha mencionado el director del INEE, Felipe Martínez Rizo- de la sociedad. Sociedad (incluida la familia) y sistema educativo son las causas de nuestro fracaso educativo. Pero para los efectos de la política educativa dibujar los factores de éxito o fracaso de manera tan abstracta es de poca utilidad.
Las escuelas son organizaciones muy complejas que funcionan como organismos vivos y no como fabricaciones mecánicas que se componen o descomponen de manera y fines sistémicos. Como organismos vivos que son la relación de sus quehaceres y logros es casuística. Lo que esto significa es que no tenemos un modelo ideal de educación escolar como tampoco contamos con un modelo pedagógico ubicuo.
Esto nos lleva, de modo indubitable, a una posición de humildad en políticas públicas. No existe la política pública poseedora de la verdad universal en educación.
Cierto, es mucho más fácil, en este mundo que oscila entre la ciencia y el arte de la política educativa, dibujar el fracaso del sistema educativo y escolar que delinear las características del éxito. Es más fácil criticar que construir. Así las cosas lo más que podemos aspirar es a proponer, un poco como científicos y otro poco como artistas, diferentes opciones para el funcionamiento del sistema y las escuelas. Por ello, no es difícil sorprenderse y maravillarse de los logros educativos de sociedades y sistemas tan diferentes como los que observamos en Finlandia vis-à-vis Corea del Sur, o Hong Kong vis-à-vis Canadá.
En esto de la política educativa y de la educación escolar no hay fórmulas secretas o fórmulas de éxito -verdad que con frecuencia olvidan organizaciones internacionales como la OCDE o el Banco Mundial. El menú de opciones no tiene límites. Existen sistemas educativos exitosos muy centralizados como los son el coreano y el irlandés y muy descentralizados como lo son el australiano y el canadiense. Existen sistemas exitosos con autonomía escolar como lo son el neozelandés y el australiano y sin autonomía escolar como lo son el irlandés y el coreano. Existen sistemas pequeños exitosos como el singapurense, finlandés y flamenco y sistemas grandes como el japonés, inglés y coreano. Existen sistemas exitosos que segmentan o clasifican a sus estudiantes por habilidades como el suizo y singapurense y sistemas que no los segmentan como el finlandés y canadiense.
En el ámbito más cercano de las políticas y prácticas educativas la dificultad de discernir verdades absolutas es todavía mayor. Por ejemplo, uno puede encontrar escuelas exitosas (altos resultados en pruebas estandarizadas) públicas o privadas; mixtas o de un solo género; con uniforme o sin uniforme; con directores o sin directores; grandes (más de 2,000 estudiantes) o pequeñas (300 estudiantes o menos); con métodos tradicionales o modernos o experimentales; con disciplina férrea o relajada; católicas o laicas; con participación activa de padres de familia o participación moderada. En fin, el cielo es el límite.
Esto no quiere decir que la política educativa o la educación escolar son ámbitos dejados a la improvisación o "melatismo". Lo que nos enseña esta lección es humildad. Humildad en las propuestas y humildad en el diseño y ejecución de las políticas y prácticas educativas, con el compromiso de todos.
eandere@mexico.com
Ley mordaza
EL ECONOMISTA
14/ene/2008
Han pasado ya algunas semanas desde que la Cámara de Diputados aprobó las reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), tiempo que ha servido para que constitucionalistas analicen con calma dichas modificaciones, en específico las que tienen que ver con la libertad de expresión.
Como usted recordará, en el nuevo Cofipe, que regirá las elecciones federales del 2009 y las subsecuentes, los diputados establecieron la prohibición para que cualquier particular u organización contrate espacios en medios de comunicación para emitir su opinión respecto a tal o cual candidato.
Esto, independientemente de que los diputados aprobaron también la prohibición para que los partidos políticos contraten publicidad en épocas electorales.
Y si bien el segundo punto fue debatido ya y hubo coincidencia entre los sectores sociales de que la medida, que afecta notoriamente los intereses no sólo de los partidos sino de las empresas de comunicación, podría beneficiar al país.
Pero lo que sigue dando de qué hablar es la prohibición para que grupos sociales, empresariales, obreros, de la categoría que usted quiera, puedan externar libremente su opinión respecto a los candidatos a elección popular en turno.
Dicha reforma es una auténtica ley mordaza, disfrazada de buenas intenciones; el argumento de los diputados que aprobaron dicho cambio a la ley es que "se impedirá que el dinero" incline la balanza en favor de cierto candidato.
El ejemplo que esgrimen es un spot financiado por una organización empresarial en contra de Andrés Manuel López Obrador, mensaje que por cierto generó una división interna dentro del propio Instituto Federal Electoral (IFE).
Pero tratando de vacunarse en contra de mensajes como ese, los diputados pasaron por sobre las garantías individuales, sobre todo en lo que se refiere a la libertad de expresión que es también un derecho constitucional.
De acuerdo con los cambios a la legislación electoral, el Presidente de la Coparmex, por ejemplo, tendría prohibido hablar de política y políticos durante el tiempo que dure el proceso electoral federal, que comienza oficialmente en octubre y concluye hasta septiembre del año próximo; 11 meses sin poder expresar una opinión pese a que tratándose del único sindicato patronal, el tema de la política es precisamente su razón de ser.
Por ello no debe perderse de vista el curso que han tomado las solicitudes de amparo de la propia Coparmex y del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en contra de las reformas que limitan el derecho a la libre expresión y a la información.
Son, hasta el momento, 19 solicitudes de amparo que han sido aceptadas por jueces; no es, desde luego, garantía de que se vaya a ganar el juicio en defensa de las garantías individuales pero el hecho de que un juzgador considere que efectivamente podría haber violaciones a los derechos individuales de los mexicanos, representa un avance en esta lucha en contra de una ley, que digan lo que digan sus padres, los diputados, es una auténtica ley mordaza.
atrejo@eleconomista.com.mx
Pacto amarillo.
Los representantes de las tribus perredistas en la Cámara de Diputados, sostuvieron el viernes pasado una especie de cónclave para tratar de parar la carnicería en la que derivado la lucha por la presidencia del partido.
Preocupados por el deterioro del partido y porque las constantes descalificaciones entre los simpatizantes de los dos principales contendientes Jesús Ortega y Alejandro Encinas lleven al partido a una fractura de la cual no se pueda recuperar, los representantes de las corrientes de Alianza Democrática Nacional (ADN); Nueva Izquierda (NI); Izquierda Democrática Nacional (IDN), mejor conocidos como Los Bejarano; Movimiento por la Democracia, que encabeza el Coordinador de la bancada, Javier González Garza y los Cívicos pactaron un acuerdo de no agresión.
El pacto, que deberá ser presentado el próximo miércoles en la reunión que tendrán diputados, senadores y el Comité Ejecutivo Nacional, prohíbe el uso de los recursos del partido y de las dos Cámaras, para apoyar o descalificar a cualquier candidato.
Esto incluye el uso de papelería, equipo de cómputo, página de Internet, el uso de la gaceta El Ágora, papelería e incluso fotocopiado.
El vicepresidente de la Mesa Directiva e integrante de la dirigencia de ADN, Luis Sánchez, dijo que al interior de su bancada, hay una preocupación ante un eventual rompimiento del partido, por lo que hizo un llamado "a la civilidad política" por parte de los candidatos, dirigentes y militantes, para que se conduzcan en los términos de sus estatutos, para evitar las campañas negras que tanto desprestigio provocan a su partido.
Sánchez, quien apoya la candidatura de Ortega, dijo que Andrés Manuel López Obrador "no puede descalificar a los que no están con Encinas" y reprobó que el diputado Cuauhtémoc Sandoval haya subido a la página de Internet de su bancada, un documento en contra de Ortega, aunque aclaró que casi se pidió que fuera quitado.
Y mientras los perredistas tratan de que las aguas no se salgan de madre, el PRI y el PAN se frotan las manos la espera de capitalizar el canibalismo perredista mal llamado democracia, a juzgar por los resultados de sus últimas elecciones.
A ver si les funciona el dichoso pacto -y a ver cuánto aguantan-.
14/ene/2008
Han pasado ya algunas semanas desde que la Cámara de Diputados aprobó las reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), tiempo que ha servido para que constitucionalistas analicen con calma dichas modificaciones, en específico las que tienen que ver con la libertad de expresión.
Como usted recordará, en el nuevo Cofipe, que regirá las elecciones federales del 2009 y las subsecuentes, los diputados establecieron la prohibición para que cualquier particular u organización contrate espacios en medios de comunicación para emitir su opinión respecto a tal o cual candidato.
Esto, independientemente de que los diputados aprobaron también la prohibición para que los partidos políticos contraten publicidad en épocas electorales.
Y si bien el segundo punto fue debatido ya y hubo coincidencia entre los sectores sociales de que la medida, que afecta notoriamente los intereses no sólo de los partidos sino de las empresas de comunicación, podría beneficiar al país.
Pero lo que sigue dando de qué hablar es la prohibición para que grupos sociales, empresariales, obreros, de la categoría que usted quiera, puedan externar libremente su opinión respecto a los candidatos a elección popular en turno.
Dicha reforma es una auténtica ley mordaza, disfrazada de buenas intenciones; el argumento de los diputados que aprobaron dicho cambio a la ley es que "se impedirá que el dinero" incline la balanza en favor de cierto candidato.
El ejemplo que esgrimen es un spot financiado por una organización empresarial en contra de Andrés Manuel López Obrador, mensaje que por cierto generó una división interna dentro del propio Instituto Federal Electoral (IFE).
Pero tratando de vacunarse en contra de mensajes como ese, los diputados pasaron por sobre las garantías individuales, sobre todo en lo que se refiere a la libertad de expresión que es también un derecho constitucional.
De acuerdo con los cambios a la legislación electoral, el Presidente de la Coparmex, por ejemplo, tendría prohibido hablar de política y políticos durante el tiempo que dure el proceso electoral federal, que comienza oficialmente en octubre y concluye hasta septiembre del año próximo; 11 meses sin poder expresar una opinión pese a que tratándose del único sindicato patronal, el tema de la política es precisamente su razón de ser.
Por ello no debe perderse de vista el curso que han tomado las solicitudes de amparo de la propia Coparmex y del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en contra de las reformas que limitan el derecho a la libre expresión y a la información.
Son, hasta el momento, 19 solicitudes de amparo que han sido aceptadas por jueces; no es, desde luego, garantía de que se vaya a ganar el juicio en defensa de las garantías individuales pero el hecho de que un juzgador considere que efectivamente podría haber violaciones a los derechos individuales de los mexicanos, representa un avance en esta lucha en contra de una ley, que digan lo que digan sus padres, los diputados, es una auténtica ley mordaza.
atrejo@eleconomista.com.mx
Pacto amarillo.
Los representantes de las tribus perredistas en la Cámara de Diputados, sostuvieron el viernes pasado una especie de cónclave para tratar de parar la carnicería en la que derivado la lucha por la presidencia del partido.
Preocupados por el deterioro del partido y porque las constantes descalificaciones entre los simpatizantes de los dos principales contendientes Jesús Ortega y Alejandro Encinas lleven al partido a una fractura de la cual no se pueda recuperar, los representantes de las corrientes de Alianza Democrática Nacional (ADN); Nueva Izquierda (NI); Izquierda Democrática Nacional (IDN), mejor conocidos como Los Bejarano; Movimiento por la Democracia, que encabeza el Coordinador de la bancada, Javier González Garza y los Cívicos pactaron un acuerdo de no agresión.
El pacto, que deberá ser presentado el próximo miércoles en la reunión que tendrán diputados, senadores y el Comité Ejecutivo Nacional, prohíbe el uso de los recursos del partido y de las dos Cámaras, para apoyar o descalificar a cualquier candidato.
Esto incluye el uso de papelería, equipo de cómputo, página de Internet, el uso de la gaceta El Ágora, papelería e incluso fotocopiado.
El vicepresidente de la Mesa Directiva e integrante de la dirigencia de ADN, Luis Sánchez, dijo que al interior de su bancada, hay una preocupación ante un eventual rompimiento del partido, por lo que hizo un llamado "a la civilidad política" por parte de los candidatos, dirigentes y militantes, para que se conduzcan en los términos de sus estatutos, para evitar las campañas negras que tanto desprestigio provocan a su partido.
Sánchez, quien apoya la candidatura de Ortega, dijo que Andrés Manuel López Obrador "no puede descalificar a los que no están con Encinas" y reprobó que el diputado Cuauhtémoc Sandoval haya subido a la página de Internet de su bancada, un documento en contra de Ortega, aunque aclaró que casi se pidió que fuera quitado.
Y mientras los perredistas tratan de que las aguas no se salgan de madre, el PRI y el PAN se frotan las manos la espera de capitalizar el canibalismo perredista mal llamado democracia, a juzgar por los resultados de sus últimas elecciones.
A ver si les funciona el dichoso pacto -y a ver cuánto aguantan-.
Se puede comer más sano sin gastar de más
Finanzas Personales
14/ene/2008
EL ECONOMISTA
Un plan de nutrición puede continuar en la oficina y el hogar
Yalín Cacho López
Comer sano no sólo nos ayuda a mantener la salud sino a cuidar la economía familiar.
Y aunque para lograrlo en la mayoría de los casos es necesario acudir con un nutriólogo e invertir aproximadamente 4,200 pesos anuales, ese monto es considerablemente menor al que exige la atención médica de enfermedades como diabetes o hipertensión, que tienen su origen en una mala alimentación.
"Los mexicanos nos estamos muriendo de enfermedades crónico-degenerativas que en la gran mayoría de los casos se originan por tener malos hábitos alimenticios", sostiene la nutrióloga Patricia Celaya.
Explica que acudir con un profesional que nos indique cómo cambiar nuestros hábitos alimenticios para comer sano de manera permanente nos ayudará a evitar ese tipo de enfermedades, que requieren una inversión cuantiosa para su atención.
Además, si se adquiere el hábito de comer sano la inversión en las consultas del nutriólogo y los medicamentos no se tendrá qué repetir cada año.
A su vez la nutrióloga Mónica Hurtado destaca que la mayoría de las personas que visitan a un profesional de la nutrición lo hacen con el objetivo de bajar de peso, y por lo general han invertido buenas cantidades de dinero al intentar seguir dietas y tratamientos que les recomendaron sus familiares, amigos e incluso conductores de televisión o que vieron en anuncios publicitarios.
Por ejemplo, mientras el costo de las consultas con un nutrólogo es de 350 pesos por sesión y se recomiendan dos consultas por mes durante seis meses para completar un tratamiento; el gasto en otros métodos como inyecciones, pastillas o geles reductivos supera 1,000 pesos mensuales.
Hurtado advierte que ningún tratamiento para bajar o subir de peso genera un cambio permanente si no se aprende a comer sanamente, y que hacerlo no necesariamente implica gastar más de lo que nos permite el presupuesto familiar.
De hecho, aseguraron las entrevistadas, comer alimentos sanos resulta más barato que ingerir aquellos que no nutren, pero "están a la mano" fuera y dentro de casa.
"En México hay una gran variedad de frutas y verduras que bien combinados nos pueden proveer los elementos nutricionales necesarios sin que tengamos qué adquirir productos que afecten negativamente nuestro presupuesto", refirió Celaya.
Sin embargo, reconocen la mayoría de los mexicanos no se dan cuenta de esta situación y terminan destinando más recursos para comprar tacos, tortas o pizzas, que para alimentarse sanamente.
Aseguraron que con los alimentos que usualmente tenemos en casa se puede hacer un plan de alimentación saludable, que a la vez resulte más conveniente para nuestros bolsillos.
Sólo es cuestión de asesorarse para saber combinar los alimentos, comerlos en cantidades suficientes y tener la convicción de seguir el plan nutricional que recomendó el nutriólogo, agregaron.
Ventajas de la asesoría.
La asesoría de un nutrólogo resulta fundamental para lograr que el régimen alimenticio que necesitamos para estar saludables no cambie nuestro estilo de vida, se acople a nuestras preferencias y a nuestro presupuesto.
"Un nutriólogo tiene la capacidad para brindar orientación alimentaria, realizar un plan de alimentación saludable e individualizado tomando en cuenta las preferencias, gustos y el presupuesto del paciente", afirman especialistas.
De otra forma, advierten que el mejor plan se vuelve inalcanzable.
Entre las ventajas de acudir con un profesional de la nutrición está el poder tener una evaluación confiable de nuestro estado nutricional, por medio de la toma de peso, estatura, circunferencia de cintura, circunferencia de cadera, porcentaje de grasa, agua y músculo.
Obtener recomendaciones individuales y específicas para seguir un régimen alimenticio de acuerdo a las necesidades del paciente son la disminución o control de peso, control de niveles de glucosa y/o colesterol en sangre, y modificación de hábitos alimenticios, entre otros.
Dar seguimiento y atención al peso corporal del paciente; poder cambiar las dietas a seguir con opciones saludables para lograr el objetivo deseado; y cuidar la salud.
14/ene/2008
EL ECONOMISTA
Un plan de nutrición puede continuar en la oficina y el hogar
Yalín Cacho López
Comer sano no sólo nos ayuda a mantener la salud sino a cuidar la economía familiar.
Y aunque para lograrlo en la mayoría de los casos es necesario acudir con un nutriólogo e invertir aproximadamente 4,200 pesos anuales, ese monto es considerablemente menor al que exige la atención médica de enfermedades como diabetes o hipertensión, que tienen su origen en una mala alimentación.
"Los mexicanos nos estamos muriendo de enfermedades crónico-degenerativas que en la gran mayoría de los casos se originan por tener malos hábitos alimenticios", sostiene la nutrióloga Patricia Celaya.
Explica que acudir con un profesional que nos indique cómo cambiar nuestros hábitos alimenticios para comer sano de manera permanente nos ayudará a evitar ese tipo de enfermedades, que requieren una inversión cuantiosa para su atención.
Además, si se adquiere el hábito de comer sano la inversión en las consultas del nutriólogo y los medicamentos no se tendrá qué repetir cada año.
A su vez la nutrióloga Mónica Hurtado destaca que la mayoría de las personas que visitan a un profesional de la nutrición lo hacen con el objetivo de bajar de peso, y por lo general han invertido buenas cantidades de dinero al intentar seguir dietas y tratamientos que les recomendaron sus familiares, amigos e incluso conductores de televisión o que vieron en anuncios publicitarios.
Por ejemplo, mientras el costo de las consultas con un nutrólogo es de 350 pesos por sesión y se recomiendan dos consultas por mes durante seis meses para completar un tratamiento; el gasto en otros métodos como inyecciones, pastillas o geles reductivos supera 1,000 pesos mensuales.
Hurtado advierte que ningún tratamiento para bajar o subir de peso genera un cambio permanente si no se aprende a comer sanamente, y que hacerlo no necesariamente implica gastar más de lo que nos permite el presupuesto familiar.
De hecho, aseguraron las entrevistadas, comer alimentos sanos resulta más barato que ingerir aquellos que no nutren, pero "están a la mano" fuera y dentro de casa.
"En México hay una gran variedad de frutas y verduras que bien combinados nos pueden proveer los elementos nutricionales necesarios sin que tengamos qué adquirir productos que afecten negativamente nuestro presupuesto", refirió Celaya.
Sin embargo, reconocen la mayoría de los mexicanos no se dan cuenta de esta situación y terminan destinando más recursos para comprar tacos, tortas o pizzas, que para alimentarse sanamente.
Aseguraron que con los alimentos que usualmente tenemos en casa se puede hacer un plan de alimentación saludable, que a la vez resulte más conveniente para nuestros bolsillos.
Sólo es cuestión de asesorarse para saber combinar los alimentos, comerlos en cantidades suficientes y tener la convicción de seguir el plan nutricional que recomendó el nutriólogo, agregaron.
Ventajas de la asesoría.
La asesoría de un nutrólogo resulta fundamental para lograr que el régimen alimenticio que necesitamos para estar saludables no cambie nuestro estilo de vida, se acople a nuestras preferencias y a nuestro presupuesto.
"Un nutriólogo tiene la capacidad para brindar orientación alimentaria, realizar un plan de alimentación saludable e individualizado tomando en cuenta las preferencias, gustos y el presupuesto del paciente", afirman especialistas.
De otra forma, advierten que el mejor plan se vuelve inalcanzable.
Entre las ventajas de acudir con un profesional de la nutrición está el poder tener una evaluación confiable de nuestro estado nutricional, por medio de la toma de peso, estatura, circunferencia de cintura, circunferencia de cadera, porcentaje de grasa, agua y músculo.
Obtener recomendaciones individuales y específicas para seguir un régimen alimenticio de acuerdo a las necesidades del paciente son la disminución o control de peso, control de niveles de glucosa y/o colesterol en sangre, y modificación de hábitos alimenticios, entre otros.
Dar seguimiento y atención al peso corporal del paciente; poder cambiar las dietas a seguir con opciones saludables para lograr el objetivo deseado; y cuidar la salud.
Se puede comer más sano sin gastar de más
LA JORNADA
Iván Restrepo
Ranán Tata es un próspero empresario de India. Acaba de presentar en Nueva Delhi el Nano. Dijo que es un hito en la historia del transporte, como lo fue el primer vuelo de los hermanos Wrigth o la llegada del hombre a la Luna. La televisión lo califica de “un milagro”. El industrial, de 70 años, distribuye en su país marcas inglesas de lujo (Jaguar y Land Rover), y se inspiró para fabricar el nuevo coche en las 8 millones de familias que cada año compran una bicicleta para transportarse en las condiciones más extremas de temperatura. El ver a una de ellas, de cinco integrantes, trasladarse en bicicleta en época de lluvia lo convenció de la necesidad de cambiar el modelo tradicional de transporte de sus paisanos. Lo logró con el vehículo más barato del mundo, pues costará 30 mil pesos mexicanos, incluidos todos los impuestos. Vale el doble que una motocicleta, otra forma económica de trasladarse en India, y la mitad que el coche más barato. Inicialmente se fabricarán al año 250 mil unidades.
El nuevo auto tiene 33 caballos de fuerza, tracción trasera, dos cilindros y puede alcanzar hasta 100 kilómetros por hora. Consume un litro de gasolina por cada 20 kilómetros recorridos, lo que lo hace muy económico energéticamente. Tiene cuatro puertas y transporta hasta 5 pasajeros. No cuenta con radio, aire acondicionado o espejo exterior del lado del pasajero. Aunque carece de los lujos que aumentarían su precio, es más seguro que los dos sistemas mayoritarios de transporte en India y China: bicicleta y motocicleta, y genera menos contaminación auditiva que ésta última. Además, cumple con las normas de seguridad fijadas por la Unión Europea para los automóviles, las que entrarán en vigor en 2010.
Producir un coche que cuesta igual que una bicicleta de lujo no quiere decir que vaya a cambiar radicalmente la política de la industria automotriz de Japón, Estados Unidos o la Unión Europea. Sus modelos van dirigidos a una clase alta y media dispuesta a pagar por la, muchas veces, innecesaria potencia y equipamiento de los vehículos, y menos interesada en reducir el consumo de hidrocarburos y los márgenes de contaminación que ocasionan las actuales unidades. El Nano, en cambio, es para el inmenso segmento de la población que sueña con tener un vehículo y no lo ha podido adquirir por razones económicas. El “auto de los pobres”, como despectivamente lo catalogaron algunos medios vinculados con la poderosa industria automotriz trasnacional, es una realidad y lo seguirán otros modelos producidos en China igualmente de bajo precio y alto rendimiento energético.
Pero la presencia masiva del Nano es un desafío para las autoridades de India, porque agravará los problemas de tránsito que ya existen en sus ciudades, la contaminación y la demanda por hidrocarburos. Además de que el nuevo vehículo será utilizado también para el comercio y el transporte de mercancías lo que lo tendrá en servicio más tiempo del que usualmente utiliza una familia para desplazarse. Es algo en lo que también piensan en China, donde fabrican ya coches de bajo precio para quienes están saliendo de la pobreza y no quieren seguir transportándose en las tradicionales bicicletas o las ruidosas motos. Pero ambos países no cuentan con la infraestructura que permita el desplazamiento de cientos de miles de vehículos nuevos y, mucho menos, con un transporte público que desaliente el uso del auto. En los países asiáticos el transporte público es pésimo. En el mejor de los casos, es semejante al que sufren millones de habitantes en las áreas metropolitanas del valle de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla o Tijuana.
En México habrá ensambladoras de los coches de India y China. No serán tan baratos como en sus lugares de origen y poco se sabe de su durabilidad. En vez de alentar el transporte público eficiente, no contaminante, nuestras autoridades, de la mano del sector privado, alientan el uso del automóvil. Y hacen más rico, entre otros, al señor Salinas Pliego, el de la televisión electrodoméstica.
P.D. El nuevo procurador federal del Medio Ambiente es Patricio Patrón, cuestionado ex g bernador de Yucatán. Un inepto sucede a otro. Signo del sexenio.
Iván Restrepo
Ranán Tata es un próspero empresario de India. Acaba de presentar en Nueva Delhi el Nano. Dijo que es un hito en la historia del transporte, como lo fue el primer vuelo de los hermanos Wrigth o la llegada del hombre a la Luna. La televisión lo califica de “un milagro”. El industrial, de 70 años, distribuye en su país marcas inglesas de lujo (Jaguar y Land Rover), y se inspiró para fabricar el nuevo coche en las 8 millones de familias que cada año compran una bicicleta para transportarse en las condiciones más extremas de temperatura. El ver a una de ellas, de cinco integrantes, trasladarse en bicicleta en época de lluvia lo convenció de la necesidad de cambiar el modelo tradicional de transporte de sus paisanos. Lo logró con el vehículo más barato del mundo, pues costará 30 mil pesos mexicanos, incluidos todos los impuestos. Vale el doble que una motocicleta, otra forma económica de trasladarse en India, y la mitad que el coche más barato. Inicialmente se fabricarán al año 250 mil unidades.
El nuevo auto tiene 33 caballos de fuerza, tracción trasera, dos cilindros y puede alcanzar hasta 100 kilómetros por hora. Consume un litro de gasolina por cada 20 kilómetros recorridos, lo que lo hace muy económico energéticamente. Tiene cuatro puertas y transporta hasta 5 pasajeros. No cuenta con radio, aire acondicionado o espejo exterior del lado del pasajero. Aunque carece de los lujos que aumentarían su precio, es más seguro que los dos sistemas mayoritarios de transporte en India y China: bicicleta y motocicleta, y genera menos contaminación auditiva que ésta última. Además, cumple con las normas de seguridad fijadas por la Unión Europea para los automóviles, las que entrarán en vigor en 2010.
Producir un coche que cuesta igual que una bicicleta de lujo no quiere decir que vaya a cambiar radicalmente la política de la industria automotriz de Japón, Estados Unidos o la Unión Europea. Sus modelos van dirigidos a una clase alta y media dispuesta a pagar por la, muchas veces, innecesaria potencia y equipamiento de los vehículos, y menos interesada en reducir el consumo de hidrocarburos y los márgenes de contaminación que ocasionan las actuales unidades. El Nano, en cambio, es para el inmenso segmento de la población que sueña con tener un vehículo y no lo ha podido adquirir por razones económicas. El “auto de los pobres”, como despectivamente lo catalogaron algunos medios vinculados con la poderosa industria automotriz trasnacional, es una realidad y lo seguirán otros modelos producidos en China igualmente de bajo precio y alto rendimiento energético.
Pero la presencia masiva del Nano es un desafío para las autoridades de India, porque agravará los problemas de tránsito que ya existen en sus ciudades, la contaminación y la demanda por hidrocarburos. Además de que el nuevo vehículo será utilizado también para el comercio y el transporte de mercancías lo que lo tendrá en servicio más tiempo del que usualmente utiliza una familia para desplazarse. Es algo en lo que también piensan en China, donde fabrican ya coches de bajo precio para quienes están saliendo de la pobreza y no quieren seguir transportándose en las tradicionales bicicletas o las ruidosas motos. Pero ambos países no cuentan con la infraestructura que permita el desplazamiento de cientos de miles de vehículos nuevos y, mucho menos, con un transporte público que desaliente el uso del auto. En los países asiáticos el transporte público es pésimo. En el mejor de los casos, es semejante al que sufren millones de habitantes en las áreas metropolitanas del valle de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla o Tijuana.
En México habrá ensambladoras de los coches de India y China. No serán tan baratos como en sus lugares de origen y poco se sabe de su durabilidad. En vez de alentar el transporte público eficiente, no contaminante, nuestras autoridades, de la mano del sector privado, alientan el uso del automóvil. Y hacen más rico, entre otros, al señor Salinas Pliego, el de la televisión electrodoméstica.
P.D. El nuevo procurador federal del Medio Ambiente es Patricio Patrón, cuestionado ex g bernador de Yucatán. Un inepto sucede a otro. Signo del sexenio.
El retorno del conquistador
Hermann Bellinghausen
LA JORNADA
Quién nos hubiera dicho a los hijos del siglo XX que veríamos el retorno del imperio español a nuestras tierras. De tamaño más reducido al que alcanzó hace cinco siglos, el embate de la así llamada España sobre los negocios y las riquezas de nuestra nación es algo serio; además de ser un chiste, claro.
El verdadero imperio, el que verdaderamente ha avanzado sobre nuestros territorios, culturas, economía y seguridad nacional es Estados Unidos. Ese es nuestro “conquistador” ahora, no la España neoborbónica. Pero aún en ese contexto, y amparado en la “libertad de mercado” (de ellos) que esclaviza a productores y obreros (nuestros), se ha incrustado en México un nuevo expansionismo español: económico, comercial e ideológico (si “ideas” pueden ser llamadas las doctrinas franquistas que recicla).
Hundida en el oscurantismo de la dictadura de Francisco Franco, y tras la muerte del caudillo, el hoy llamado Estado español “retornó” a Europa dejando atrás la conseja gálica: “África comienza en los Pirineos”. La Unión Europea se consolidó al “rescatar” con inyecciones millonarias a las naciones meridionales (Portugal, Grecia, Francia) del atraso tercermundista y pintoresco en que se encontraban.
La transición española trajo en su morral un montón de pendientes históricos graves, como la demanda de las autonomía interiores de los pueblos ocupados por la corona, antes de serlo América misma: negados, prohibidos, “asimilados” (Cataluña, Euskadi, Galicia) de pronto estaban allí, vivos, y recuperando sus lenguas que el franquismo prohibiera. Obligaron al Estado a reconocerlos, y hubieron de alcanzar un acuerdo nacional, que con el País Vasco al menos ha sido irresoluble para Madrid.
Pero, pragmático, el españolismo expansivo se unifica hacia fuera y sus adalides abrevan en la fuente falangista que uno creyó muerta con el vejete de Ferrol. El franquismo volvió a gobernar allá, con el Partido Popular, y los nuevos socialistas ya se corrieron explícita y programáticamente al “centro”, aunque llevaban décadas al servicio del capitalismo.
Ahora tenemos acá un gobierno federal polko por convicción, criollista y empresarial, encantado con la influenza española. Como que el régimen calderonista se estrenó con el príncipe de Asturias y su corte de hoteleros y banqueros frotándose las manos en cadena nacional. Ya poseían de tiempo atrás una buena tajada de nuestro sistema financiero, y otra no menos grande en la industria turística de lujo que ha avanzado como una viruela por las costas nacionales. Ahora progresan sobre otras industrias, el agua, la energía, la construcción, los servicios, los medios de comunicación.
El reciente desfiguro del rey Juan Carlos fuera de sus palacios de zarzuela y su séquito de domesticados paparazzi, al pronunciar su inmortal “¿y por qué no te callas?”, no eximió de la genuflexión a tantos, como Carlos Fuentes, a quienes el sainete lo pescó con el nuestro-rey en la boca. El incidente en Santiago de Chile con el mandatario venezolano Hugo Chávez es leído con libertad antimonárquica por Fermín Acerbal en la revista madrileña Página Abierta (número 187, diciembre de 2007):
“El feo incidente ha sacado a la luz un malestar que se venía fraguando por la rapacidad de las multinacionales españolas y una suma de torpezas políticas donde sobreviven inercias del pasado. América Latina está cambiando (...) La retórica del caudillo bolivariano cala en los sectores humildes de la población, y el petróleo venezolano conquista voluntades. Los abrazos del rey en cambio ya no encandilan y empiezan a ser percibidos como trozos de espejo que sirvan a la metrópoli para hacer negocio.”
Esto, salvo algunos países, con México a la cabeza, gobernados por fuerzas que se cuelgan de la sotana del Papa y la macana de la tira. Ultraderecha católica pues. Y así, el imperialismo español ha engendrado en Los Pinos una figura inverosímil: el jefe de oficina (al que muchos motejan de “vicepresidente”) es un empresario-político al servicio de los negocios de su gallega familia (primero) y de los inversionistas ibéricos (inmediatamente después). Insospechado pupilo del profesor Hank, Juan Camilo Mouriño inició su exitosa y doble carrera en Campeche, donde se hizo diputado del PAN y desarrolló con su padre una cadena de gasolineras (Pemex, you know).
Hoy se expanden los Mouriño en gran turismo, energía eólica, bienes raíces y a saber qué más. Con uno de los suyos en el control room del poder político, con acceso a la información privilegiada que cualquier inversionista quisiera tener en el más guajiro de sus sueños. No todos los Halliburton pueden invadir Irak.
Encandilados por un rey de hojalata que sólo los españoles aguantan, y eso porque quieren, los gobernantes mexicanos van constitucionalmente a misa y montan suculentos negocios para el mini imperio peninsular, felices de copelal con la madre patria.
LA JORNADA
Quién nos hubiera dicho a los hijos del siglo XX que veríamos el retorno del imperio español a nuestras tierras. De tamaño más reducido al que alcanzó hace cinco siglos, el embate de la así llamada España sobre los negocios y las riquezas de nuestra nación es algo serio; además de ser un chiste, claro.
El verdadero imperio, el que verdaderamente ha avanzado sobre nuestros territorios, culturas, economía y seguridad nacional es Estados Unidos. Ese es nuestro “conquistador” ahora, no la España neoborbónica. Pero aún en ese contexto, y amparado en la “libertad de mercado” (de ellos) que esclaviza a productores y obreros (nuestros), se ha incrustado en México un nuevo expansionismo español: económico, comercial e ideológico (si “ideas” pueden ser llamadas las doctrinas franquistas que recicla).
Hundida en el oscurantismo de la dictadura de Francisco Franco, y tras la muerte del caudillo, el hoy llamado Estado español “retornó” a Europa dejando atrás la conseja gálica: “África comienza en los Pirineos”. La Unión Europea se consolidó al “rescatar” con inyecciones millonarias a las naciones meridionales (Portugal, Grecia, Francia) del atraso tercermundista y pintoresco en que se encontraban.
La transición española trajo en su morral un montón de pendientes históricos graves, como la demanda de las autonomía interiores de los pueblos ocupados por la corona, antes de serlo América misma: negados, prohibidos, “asimilados” (Cataluña, Euskadi, Galicia) de pronto estaban allí, vivos, y recuperando sus lenguas que el franquismo prohibiera. Obligaron al Estado a reconocerlos, y hubieron de alcanzar un acuerdo nacional, que con el País Vasco al menos ha sido irresoluble para Madrid.
Pero, pragmático, el españolismo expansivo se unifica hacia fuera y sus adalides abrevan en la fuente falangista que uno creyó muerta con el vejete de Ferrol. El franquismo volvió a gobernar allá, con el Partido Popular, y los nuevos socialistas ya se corrieron explícita y programáticamente al “centro”, aunque llevaban décadas al servicio del capitalismo.
Ahora tenemos acá un gobierno federal polko por convicción, criollista y empresarial, encantado con la influenza española. Como que el régimen calderonista se estrenó con el príncipe de Asturias y su corte de hoteleros y banqueros frotándose las manos en cadena nacional. Ya poseían de tiempo atrás una buena tajada de nuestro sistema financiero, y otra no menos grande en la industria turística de lujo que ha avanzado como una viruela por las costas nacionales. Ahora progresan sobre otras industrias, el agua, la energía, la construcción, los servicios, los medios de comunicación.
El reciente desfiguro del rey Juan Carlos fuera de sus palacios de zarzuela y su séquito de domesticados paparazzi, al pronunciar su inmortal “¿y por qué no te callas?”, no eximió de la genuflexión a tantos, como Carlos Fuentes, a quienes el sainete lo pescó con el nuestro-rey en la boca. El incidente en Santiago de Chile con el mandatario venezolano Hugo Chávez es leído con libertad antimonárquica por Fermín Acerbal en la revista madrileña Página Abierta (número 187, diciembre de 2007):
“El feo incidente ha sacado a la luz un malestar que se venía fraguando por la rapacidad de las multinacionales españolas y una suma de torpezas políticas donde sobreviven inercias del pasado. América Latina está cambiando (...) La retórica del caudillo bolivariano cala en los sectores humildes de la población, y el petróleo venezolano conquista voluntades. Los abrazos del rey en cambio ya no encandilan y empiezan a ser percibidos como trozos de espejo que sirvan a la metrópoli para hacer negocio.”
Esto, salvo algunos países, con México a la cabeza, gobernados por fuerzas que se cuelgan de la sotana del Papa y la macana de la tira. Ultraderecha católica pues. Y así, el imperialismo español ha engendrado en Los Pinos una figura inverosímil: el jefe de oficina (al que muchos motejan de “vicepresidente”) es un empresario-político al servicio de los negocios de su gallega familia (primero) y de los inversionistas ibéricos (inmediatamente después). Insospechado pupilo del profesor Hank, Juan Camilo Mouriño inició su exitosa y doble carrera en Campeche, donde se hizo diputado del PAN y desarrolló con su padre una cadena de gasolineras (Pemex, you know).
Hoy se expanden los Mouriño en gran turismo, energía eólica, bienes raíces y a saber qué más. Con uno de los suyos en el control room del poder político, con acceso a la información privilegiada que cualquier inversionista quisiera tener en el más guajiro de sus sueños. No todos los Halliburton pueden invadir Irak.
Encandilados por un rey de hojalata que sólo los españoles aguantan, y eso porque quieren, los gobernantes mexicanos van constitucionalmente a misa y montan suculentos negocios para el mini imperio peninsular, felices de copelal con la madre patria.
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